Mensaje para la iglesia de Esmirna

En Apocalipsis 2 se encuentra la carta que Cristo le envía a la iglesia de Esmirna a través de Juan.

Esta carta me hace reflexionar sobre todo en una cuestión, la necesidad de permanecer firme a través de la prueba.

La solución a todos mis problemas

Leer está carta me ha llevado a pensar en mis motivos para acercarme a Dios, es fácil caer en la trampa de buscar en Dios la solución de todos mis problemas, y buscar tener una relación con un Dios a mi servicio, que me ayude cuando yo lo necesito. El problema de tener una relación así con Dios es cambiar los términos, yo me convierto en lo primero y Dios está a mi servicio. Evidentemente las cosas con Dios no funcionan así, y cuando llega la prueba es fácil pensar que Dios nos ha fallado y no permanecer firme.

El verdadero problema

La iglesia de Esmirna estaba pasando por momentos muy duros, en el versículo 9 podemos leer su situación, los cristianos eran perseguidos por no declarar que Cesar era el Señor, probablemente lo habían perdido todo y tenían en contra incluso a los judíos que antes eran amigos suyos, sin duda su oración a Dios sería que acabase la persecución que estaban sufriendo, y la respuesta fue que iban a sufrir más todavía.

¿Qué haría yo ante una situación así? A los que vivimos en lugares donde no hay persecución nos es difícil pensar si seriamos capaces de aguantar en una situación así, pero muchas veces nos encontramos en otras situaciones mucho menos dramáticas en las que tenemos que decidir si Jesús es nuestro Señor o si servimos a otros dioses. Lamentablemente muchas veces me he sorprendido sirviendo a otros dioses.

Vivimos tan cómodamente en nuestra sociedad del bienestar, que lo único que nos preocupa es mantener ese bienestar, sin darnos cuenta que nuestro verdadero problema no es lo bien que podamos llegar a vivir sino que nuestro verdadero problema es la segunda muerte.

Lo que Jesús vino a resolver es nuestro problema con la segunda muerte, que no es otro que la imposibilidad de entrar en el Reino de Dios. No vino a arreglar nuestro problemillas, sino nuestro verdadero problema.

Puede que mi vida sea más o menos fácil, pero de lo que estoy seguro es que la segunda muerte no tendrá poder sobre mi, no quiero acercarme a Jesús porque tengo un problema, sino porque es Dios. Señor ayúdame a permanecer fiel a pesar de las circunstancias.

 

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