La sinagoga

Nacimiento de las sinagogas

El pueblo judío centraba su practica religiosa en el Templo de jerusalén, solo allí podían hacer sacrificios y ofrecer culto legítimo a Dios, con la destrucción del templo en el año 587aC y la deportación a Babilonia se quedaron sin su lugar sagrado.

Para suplir la falta del templo empezaron a surgir las sinagogas, les servían para instruir al pueblo que estaba escaso de instrucción religiosa y para facilitar e desarrollo espiritual personal y colectivo sin necesidad del templo. También les servía para mantener una identidad de pueblo durante el destierro.

Inicialmente se celebraban las reuniones en casas particulares  sin ningún ritual ceremonial establecido, su misión principal era la lectura y explicación de la ley y las oraciones comunes, con el regreso del destierro y la reconstrucción del templo las sinagogas siguieron desarrollándose, y seguían siendo muy útiles para instruir al pueblo. Empezaron a tener edificios propios y a desarrollar toda una norma litúrgica.

Funcionamiento interno de las sinagogas

La sinagoga contaba con unas personas encargadas de su funcionamiento, conocidas como «los jefes» o «los principales», tenían un presidente conocido como el archisinagogo, también existía la figura del «ministro» que era el encargado de mantener el orden, de convocar las reuniones tocando la trompeta y de ejecutar los castigos impuestos por los principales. Existián también personas encargadas de enseñar a los niños y los que recogían las ofrendas y limosnas.

Se reunían los sábados y los días festivos, también en días de ayuno o en cualquier otro día que fuesen convocados.

Orden de las reuniones en la sinagoga

  1. Recitaban todos juntos la «Sema»
  2. Ya en tiempos de Jesús se hacía una oración imprecatoria.
  3. Lectura de la Ley, lo hacían sobre todo los sábados, y la dividían en secciones para completar su lectura en tres años. También leían los profetas aunque con un orden menos preciso. En los originales usaban los originales en hebreo, pero como el pueblo ya no los entendía, se usaba después una versión en arameo, y los doctores de la ley explicaban su interpretación.
  4. El archisinagogo o algún invitado llevaba a cabo la exhortación al pueblo.
  5. Terminaban con una nueva oración y con la declaración de la bendición a los hijos de Araón. (Números 6:22-26)

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Fuentes:

  • Enciclopedia de la Biblia Ediciones Garriga

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