Juan 4

1 De manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan,

2 (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),

3 Dejó á Judea, y fuése otra vez á Galilea.

4 Y era menester que pasase por Samaria.

  • Los Judíos no se relacionaban con los samaritanos, los consideraban una raza inferior y unos herejes, provenían de los judíos que no habían sido deportados a babilonia que se habían mezclado con los cananeos formando una nueva tribu, mezclaron la religión judía con la cananea.

5 Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.

6 Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.

  • La hora sexta eran las doce de la mañana.
  • Los pozos o fuentes son muy importantes en el Antiguo testamento. La existencia de un pozo significaba vida, bendición, provisión de Dios.
  • Cuando un ejercito conquistaba un territorio enemigo cegaban los pozos y llenaban los sembrados de piedras para evitar la vida.
  • Dios siempre abre pozos de bendición para nosotros, el enemigo siempre quiere cegarlos.
  • El gran pozo en el Nuevo Testamento es Jesús el Espíritu Santo es nuestro pozo espiritual actual, de el podemos beber el agua de vida.
  • La Biblia también es un pozo inagotable.
  • La iglesia es un pozo, cada vez que hablamos mal de la iglesia tiramos piedras al pozo, quizá algún día necesitemos beber del pozo, pero estará lleno de piedras.
  • El matrimonio, la familia, el trabajo, los amigos… también son un pozo de bendición.  lo que Dios nos ha dado tenemos que cuidarlo.
  • Existen también los pozos de aflicción, en los pozos de aflicción no se ve la luz, Jose y Jeremías estuvieron dentro del pozo, pero Dios siempre se acuerda de sus hijos y provee una salida.
  • El pozo de Jacob está al pié del monte Gerizim

7 Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.

  • La hora sexta no era la mas habitual para que la mujer fuese a buscar agua, era una tarea que solían hacer en las primeras horas de la mañana, por lo que se puede deducir que esta mujer era una mujer marginada dentro de un pueblo marginado, y aún asi Jesús se dirige a ella rompiendo todas las normas sociales judías de la época: hablar a una mujer desconocida y además samaritana.

8 (Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)

9 Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

10 Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de Él, y Él te daría agua viva.

11 La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar la, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

12 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual Él bebió, y sus hijos, y sus ganados?

13 Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;

14 Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en Él una fuente de agua que salte para vida eterna.

  • La vida que Jesús quiere darnos nos sacia interiormente, no se trata de ofrecernos algo externo a nosotros para calmar nuestras preocupaciones, sino de una paz que brota de nuestro interior.
  • Lo que Jesús le está diciendo es: “Tengo algo para ti que es tan básico y necesario para tu espíritu como lo es el agua para tu físico. Algo que si te faltará, estarías absolutamente perdida” (Tim Keller)

15 La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacar la.

16 Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.

17 Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;

18 Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

  • Puede parecer que Jesús trata de humillarla, pero de haberlo querido hacer no hubiese iniciado una conversación con ella. Esta intentandole hacer entender que su busqueda en cinco maridos no ha conseguido saciar su sed. (T.Keller)

19 Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.

20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.

  • En estos versículos el original para «adorar» es «proskuneo» que significa «hacer reverencia» y «dar obediencia a»
  • Se refiere al monte Gerizim, Sambalat edificó un templo en este monte, que fue destruido por Juan Hircano en el año 129 a.C

21 Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.

22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.

23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren.

  • Jesús desvincula la adoración de un lugar sagrado, la adoración debe realizarse independientemente del lugar que estemos, lo importante es el como no el donde. Los judíos vinculaban la adoración a Dios en Jerusalén siguiendo las indicaciones de Moisés y los profetas, pero Jesús anuncia su futura desaparición para dar lugar a algo nuevo y mejor. (Robertson)

24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

25 Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando Él viniere nos declarará todas las cosas.

26 Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.

27 Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?

28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:

29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?

30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á Él.

31 Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.

32 Y Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

33 Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?

34 Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35 ¿No decís vosotros:Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.

36 Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.

37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.

38 Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.

40 Viniendo pues los Samaritanos á Él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.

41 Y creyeron muchos más por la palabra de Él.

42 Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

43 Y dos días después, salió de allí, y fuése á Galilea.

44 Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.

  • Si Jesús sabia que en Galilea no iba a tener mucho éxito humanamente hablando hubiese sido mejor no ir, pero aún así fue.
  • Era un dicho popular.

45 Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.

  • Parece ser que esta vez le recibieron con mucho entusiasmo porque habían visto los milagros que había hecho en Jerusalén.

46 Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

47 Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á Él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.

48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.

49 El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

50 Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.

51 Y cuando ya Él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.

52 Entonces Él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.

53 El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó Él y toda su casa.

54 Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.

(RV1909)


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Fuentes:

  • Predicación «Los pozos de Dios» de Santos Tejedor
  • Timothy Keller – «Encuentros con Jesús»
  • Comentario al texto griego Robertson
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