Génesis 4:1-8 – Caín y Abel

En Génesis 4:1-8 podemos leer sobre la ofrenda que presentaron Caín y Abel a Dios, si en Génesis 3 podemos leer sobre la caída de Adán y Eva, y cómo el pecado o la desobediencia a Dios empezó a formar parte de la relación entre Dios y el hombre, en Génesis 4 vemos una pincelada de los primeros hombres que vivieron con la naturaleza caída heredada y su relación con Dios.

De este texto se puede deducir, que de alguna manera Dios había establecido una forma para mantener la relación con él a través de una ofrenda, quizá en Génesis 3:21, cuando Dios vistió a Adán estableció también como iban a relacionarse de ahora en adelante.

El caso es que nos encontramos con los primeros descendientes que nombre la Biblia de Adan y Eva, Caín y Abel. Caín se dedicaba a cultivar la tierra y Abel a la ganadería, los dos se presentaron ante Dios con una ofrenda, primero Caín, que ofreció del fruto de la tierra y después Abel que ofreció los primogénitos de sus ovejas.

Genesis 4 - Caín y Abel

No sabemos bien que indicaciones tenían para ofrecer esas ofrendas, ya que el texto no nos lo indica, las leyes sacrificiales están establecidas en la Biblia mucho después, pero de este primer sacrificio por el pecado podemos extraer algunas conclusiones, que detallaré a continuación.

Sacrificios agradables a Dios y no agradables

La primera conclusión es que no todas las ofrendas o sacrificios ofrecidos a Dios son agradables a sus ojos, no tiene nada que ver con lo que se ofrece sino de la manera en la que se ofrecen, es decir, un sacrificio agradable a Dios depende del corazón de la persona que lo ofrece y no de lo que se ofrenda en sacrificio.

Un claro ejemplo de un sacrificio que no agradó a Dios fue el que muchos años después ofreció el rey Saúl en 1ª de Samuel 13, Dios había establecido que los sacerdotes eran los encargados de ofrecer los sacrificios, pero el rey Saúl decidió ofrecerlo el mismo, seguramente lo hizo de la misma manera que lo hubiese hecho Samuel, pero el acto fue realizado en desobediencia a Dios, por lo que el resultado fue la perdida del reino por parte de Saúl, tal como se indica en los versículos 13 y 14

13 Y Samuel dijo a Saúl: Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento que el SEÑOR tu Dios te ordenó, pues ahora el SEÑOR hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre. 14 Pero ahora tu reino no perdurará. El SEÑOR ha buscado para sí un hombre conforme a su corazón, y el SEÑOR le ha designado como príncipe sobre su pueblo porque tú no guardaste lo que el SEÑOR te ordenó. 

1 Samuel 13 (BLA)

En Génesis 4 parece que Caín se limito a ofrecer una ofrenda sin tener en cuenta la importancia de lo que estaba haciendo, sin tener consciencia de la separación con Dios y que el sacrificio era la forma de mantener la comunión con su creador. Abel hizo su ofrenda con fe en que lo que hacía merecía la pena, tal como indica Hebreos 11:4

Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó el testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y por la fe, estando muerto, todavía habla.

Hebreos 11:4 (BLA)

Caín se enfada con Dios y lo paga con Abel

Caín se enfadó con Dios por no aceptar su ofrenda, quizá pensaba que por el hecho de hacerlo antes que su hermano su ofrenda era mejor, o quizá en ese momento sintió celos, el caso es que se enfadó con Dios. Aún así Dios se acerco a él dándole la oportunidad de reflexionar y hacer las cosas bien. Pero su reacción fue la equivocada y finalmente acabó matando a Abel.

A pesar de heredar la naturaleza caída de Adán, Caín y Abel, y por lo tanto todos los descendientes de Adán, tienen la oportunidad de restablecer la comunión con Dios o permitir que el pecado entre a dominar su vida (Génesis 4:7). Caín eligió abrazar el pecado y el resultado fue el que todos conocemos, la historia de Caín y Abel se convirtió en la historia del primer asesinato de la historia.

7 Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.

Génesis 4:7 (BLA)
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