En el imperio romano se usaban dos lenguas, el latín y el griego. El latín era más usado en la zona occidental del imperio y el griego en la parte más oriental. El latín era la lengua usada en los tribunales y el griego era más usado culturalmente.

En Palestina se hablaba arameno, sólo los rabinos usaban el hebreo para explicar cuestiones teológicas, pero los habitantes de Palestina utilizaban también el griego y el latín.

En los evangelios se evidencia que Jesús hablaba arameno, mucho de sus dichos se tienen esa raíz, por ejemplo «Abba», pero el nuevo testamento se escribió principalmente en griego, como ya hemos dicho era la lengua más usada culturalmente, y fue gracias a eso que pudo extenderse rápidamente por todo el imperio romano.

Fuente:

  • Nuestro nuevo testamento – Merryll C. Tenney