El Espíritu Santo

En la Biblia se utilizan dos palabras para espíritu, en el antiguo testamento escrito en hebreo se utiliza «ruach» y en el nuevo testamento escrito en griego se utiliza «pneuma», ambas palabras se utilizan de manera literal y figurada. Significan «viento», «aliento», «soplo»,»alma»…

Cuando la Biblia se refiere al Espíritu Santo habla del poder o eficiencia de Dios, es la persona de la trinidad por medio de la que se ejerce el poder de Dios.

Al Espíritu Santo también se le nombra como Espíritu de Verdad, Espíritu de Sabiduría, Espíritu de Paz, Espíritu de Amor y Espíritu de Gloria.

En muchas ocasiones se piensa que la obra del Espíritu Santo empieza en pentecostés, pero esto no es asi, el Espíritu Santo obra a lo largo de toda la Palabra y es el mismo desde su intervención en la creación (Génesis 1:2), es el mismo que inspiró a profetas, el que intervino en la resurrección de Jesús y que vino como consolador actuando hasta el día de hoy.

Es cierto que en el antiguo testamento la obra del Espíritu Santo era tenida por lo hombres como algo puntual, y que posteriormente fue derramado sobre toda carne como profetiza Joel 2:28. Jesús mismo le prometió a sus discípulos que el Espíritu Santo estaría con ellos cuando cuando el dejase el mundo (Juan 14:16-18, 25-27, Juan 15:26, Juan 16:5-15) .

La obra del Espíritu Santo

Ya hemos dicho que el Espíritu Santo es el agente operativo de la deidad, por lo tanto todo lo que Dios hace lo hace por medio del Espíritu Santo.

Todo lo creado es creado a través del Espíritu, toda vida intelectual también viene del Espíritu Santo (Job 32:8), también las habilidades especiales vienen a través del Espíritu (Éxodo 31:2-4, Números 11:17, Jueces 3:10…) En el nuevo testamento también es el Espíritu Santo el autor de dones milagrosos y el que cualifica para enseñar y regir en la iglesia.

Nos convence de pecado

Cuando hemos hablado del Espíritu Santo dando capacidades intelectuales al hombre, no significa que a la misma vez traía santidad a esos hombres, sino que les infundía inteligencia o los habilitaba para hacer una tarea especial.

Pero otra de las obras del Espíritu Santo es traer al hombre convencimiento de pecado, nos revela la obra de Cristo, regenera nuestra alma, nos conduce a tener fe y al arrepentimiento.

Una vez el hombre se arrepiente de sus pecados el Espíritu Santo empieza a morar en él, uniendo al creyente con Cristo y con otros creyentes, creando el cuerpo de Cristo.

Nos llama al servicio

El Espíritu Santo también llama al creyente a servir a la iglesia y le dota de las cualidades necesarias para ejercer su llamado.

Cómo recibir el Espíritu Santo

Ya hemos dicho que el Espíritu Santo actúa en nosotros primeramente convenciéndonos de pecado, y posteriormente al creer en la obra de Cristo como salvador, el Espíritu empieza a morar en nosotros. Efésios 1:13 confirma que al creer somos sellados con el Espíritu Santo. Recibir el Espíritu Santo es un regalos de Dios (Hechos 2:38), no es algo que recibo porque me lo merezco sino que es algo que Dios me regala. Esto es lo que se conoce como ser bautizado en el Espíritu Santo, dejamos de vivir para nosotros y pasamos a una nueva vida unidos a Cristo y formando parte del cuerpo, que es la iglesia.

Jesús dijo que Dios dará su Espíritu Santo al que se lo pida (Lucas 11:13)

Los dones del Espíritu

La Biblia dice que Jesús concede a su iglesia dones, para dar esos dones utiliza a personas dotadas por el Espíritu Santo de manera especial para llevar a cabo una tarea en beneficio de los demás, Efesios 4:7-16 dice que Jesús constituyó apóstoles, profetas, evangelístas, pastores y maestros, y que el fin era edificar el cuerpo de Cristo.

En 1ª Corintios 12:1-31 habla de dones tales como: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, dondes de sanidades, el hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos generos de lenguas e interpretación de lenguas.

En Romanos 12:3-8 se mencionan los dones de: profecía, servicio, enseñanza, exhortación, repartición, presidir, hacer misericordia.

En 1 Corintios 7:9 se nombra el don de continencia.

Los frutos del Espíritu

Los frutos del espíritu se muestran como evidencia de la actuación del Espíritu Santo transformando el carácter del creyente.

Gálatas 5:22-23 dice que los frutos del espíritu son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

 


Fuentes:

  • Teología Sistemática Charles Hodges, Vol. 1
  • Nuevo diccionario de la Biblia – Editorial Unilit

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